El Deber
Y los deberes reclaman nuestro destino
Los hicimos esperar soportando su desencanto
Reclamando la sangre, la transpiración que zozobraban
En la incertidumbre de la próxima primavera.
Nos vamos al albur
Espiral atrayente que abate el enorme estandarte
Del que se sujeta lo amado.
Ante las palabras que angustian el hastío
Nos dirigimos mudos hacia donde los párpados ya no anhelen pereza
Y sea de necesidad plena estar siempre de pie sin caer de rodillas por un susurro.
Con los pertrechos, sellando el andar vamos por primera vez, como muchas luego
Lejos, donde ya no nos alcancen los recuerdos que nos rodean en este campo de regocijo.
Lo amado y deseado se aparta sin voluntad de aquello que se aleja, pues
No se van con nosotros,
Y en donde se llegará el afecto pesa y el deseo desconcierta
Ojalá no olviden que regresaremos así no sea seguro
No asesinen el recuerdo de nuestra vuelta
No nos santifiquen en nuestra ausencia
Sólo iremos a amanecer bajo otro sol que no verán.

