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miércoles, 16 de abril de 2008

Informalidad

Informalidad
(Sólo por una guía de remisión)

Solicitada la hoja de talonario
Acreditando el impuesto mal traspasado,
Nos espetan inconciencia de no obligación
Tomar norma por ley.

Una Imaginada miseria
Con mano de cinco impuesto evadido
Y escondido en bolsillo asalariado,
Sin reclamo preferente que posee nombre
De oficina nominada con número de categoría.

Hiere al viejo deseo de honrar una deuda bien cobrada
Aceptando el sobrecargo destinado
A llenar la olla del que no conoce
Aún la ambición de sacar alguito.

¿Cómo colmar la esperanza de mocoso marginal,
Modelo publicitario de vendedor callejero?
Si no hay salvación pública impresa en el talonario de bodega,
Si se escoge cobrarse “otro poquito” en vez
De parchar con asfalto la intranquilidad,
Donde lo rutinario remese las vísceras en citadinas avenidas.

Nos legamos la deuda,
La catastrófica ausencia de auxilio
A los abandonados por relajo tributario,
Desatendiendo a los atrapados en la viveza ajena
Que frustran su sueño de ser el nuevo corrupto,
Al desfallecer moribundos de difteria.


Todos pagaremos el justo precio sin rebaja
Al saber que lo evadido en silencio
A lo lejos, se grita con violento desánimo.

martes, 8 de abril de 2008

Ocio Marino

Ocio Marino

¡Es un mástil!, dijo el anciano

La venida de una gran embarcación
O el hundimiento de nave desgraciada.

La quimera de las imágenes y la palabrería sin sentido
Les da igual, si andan descalzos sangrantes
Por desiertos de conchas y almejas.

Son los fatigados, los alejados de la sal marina,
Los náufragos de su propio motín.

sábado, 5 de abril de 2008

Dia de Protesta

Día de Protesta

En las plazas de urea en concreto
alborotan las manifestaciones color madera
el descanso neurótico de un día de sopor,
mientras el asfalto humeante tiembla al golpe de hierro
por suelas desgastadas caminantes
al reclamo de no se qué.

Rebeliones sin oficio que se las lleva
el viento ficticio de la mesura y el estatuo quo,
un horror en transición a la espera de la planilla
de pago sin deducción de impuesto o con la consideración
muda de mísero reconocimiento.

Es su existir que los devora,
del funeral que los llama como gran pueblo
anhelante de corazones que hagan chispear las
articulaciones de calcáreos esqueletos a puertas del retiro.

Las callejuelas atoradas al mediodía, con expectantes
ojos de vehículos hacen la corte a la procesión
estrujada, arremolinada en la euforia de la exigencia de un no se qué.

Y el reloj constante hace de la intriga un hastío,
si al llegar al final del día,
las lágrimas sentidas
han sido reservadas para jubilada fatiga,
donde madrugadas de manicomio las reclamarán
a la espera de atención en Ministerio de Salud.



Culpable
(Vicentico)